miércoles, 8 de abril de 2009

En el oficio vale la pena reflexionar o recordar...


Las tareas propias de un reportero le dejan muy poco tiempo para reflexionar sobre su propio oficio.

Un periodista en un medio pequeño tiene que llenar una página completa de 11.000 caracteres y apenas tiene unas cuatro horas para obtener la suficiente información, que por cierto debe ser interesante e importante para sus lectores.

El día empieza temprano y termina muy tarde con la misma interrogante de todos los días: la agenda de mañana, lo importante para la gente, lo que les podrá servir para hacer sus vidas más fáciles.

A las 08:00 cuando revisa el periódico, se da cuenta de la calidad de su producto y que hoy tiene una página en blanco para hacerlo mejor.

"La pausa en el vértigo", algo que escuché varias veces de varias personas me ha servido para reflexionar sobre mi propia manera de hacer mi oficio, al que le tengo un fuerte y serio apasionamiento.

Salir del diario donde trabaje por algún tiempo, me ha dado la oportunidad de darme esa pausa. Claro que no he dejado de trabajar en mi oficio, lo hago en un periodico electrónico que amo como si fuera mio, aunque no lo és.

Hace algunos meses llegó a mis manos tres libros de Kapuscinski, uno de los periodistas referentes de este oficio colectivo, como él llama al periodismo, pero solo hace cuatro días, abrí uno de un ellos "El mundo de hoy", una recopilación interesante de su anotaciones, su vida, la forma como hizo su oficio, los esfuerzos, como llegaba a la gente, en fin.

Si bien, muchas de las reflexiones las he oído de personas cercanas, de otros periodistas, de gente como uno de mis editores, que aunque era un egocentrísta innato, conocía del oficio, es importante recordarlo constantemente, para que se vuelva una forma de vida.

He subrayado, he vuelto a escribir algunas frases y me obsesionado con el libro, todavia no lo termino, lo estoy digiriendo de a poco, para reflexionarlo y sacar mis propias conclusiones.

Kapuscinski reitera el vínculo estrecho que tienen los periodistas como la gente. "El reportero es esclavo de la gente, no puede hacer más que la gente lo permita...el periodismo se cuenta entre las profesiones más gregarias que existen, porque sin los otros no podemos hacer nada. Sin la ayuda la participación, la opinión y el pensamiento de los otros no existimos.

"El reportero de verdad no se aloja en el Hilton, sino que duerme ahí, donde lo hacen los héroes de sus relatos, come y bebe lo mismo que ellos. Solo así podrá escribir un texto honesto.

También habla sobre las fuentes de información como las utilizamos y como las seleccionamos y aunque las reflexiones de Kapuscinski no son nada nuevas vale la pena mencionarlas. "La única medida que se puede, si disponemos de tiempo, consiste en juntar el mayor número de opiniones, para poderlas equilibrar y hacer una selección.

La última reflexión..."Si entre muchas verdades, tú eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad y tú en un fanático".

El autoferro volverá a recorrer El Tambo


Tres personas caminan en el lugar. Inspeccionan minuciosamente a ocho trabajadores; cuatro de ellos, empujan un vehículo de madera por la línea férrea recién reconstruida. Los cuatro restantes caminan tras sus compañeros, llevan palas que les servirá para cargar tierra en este pequeño transporte.


Una de esas personas, Luis Antonio Zhilbi, de 54 años, tiene una zapatería cerca del inicio de la línea férrea del cantón El Tambo (Cañar) donde 110 trabajadores laboran desde el pasado 16 de marzo, de lunes a domingo, para tener listo el tramo El Tambo-Coyoctor el 18 de abril.


Camina pausadamente por unos 50 durmientes, que son grandes trozos de madera, que ya están colocados en la rieles, pero que aún no están cubiertos con ripio. Se detiene y vuelve a caminar despacio.Tenía 10 años cuando podía disfrutar del paso del ferrocarril. Luego se convirtió en el zapatero de los ferroviarios. Era una época donde la producción y comercialización agrícola dependía de este medio de transporte.


La línea férrea está ubicada a 800 metros del parque central de El Tambo y es paso obligatorio para ir a Ingapirca. El tramo reconstruido de 3.3 kilómetros, donde “descansan” 5.200 durmientes, está rodeado de casas y pequeños parcelas de maíz, por eso, los trabajadores son observados por moradores que vienen y van.


La emoción es generalizada. Cerca del inicio del tramo, está detenido un pequeño autoferro, que desde hace 12 días que llegó, en comodato, a la estación recién recuperada por la Municipalidad del cantón, se convirtió en la atracción de todos los moradores, que esperan ansiosos su partida.


Y es que todo parece una reconstrucción del pasado. La misma Municipalidad realizó la restauración del antiguo hotel Nissa, donde ahora funciona un museo con piezas arqueológicas halladas en el complejo Baños del Inca, donde llegará el autoferro.


Eddy Yánez, uno de los moradores, no se cansa de venir con sus dos hijos a mirar cómo el pasado vuelve; hace apenas tres semanas se veía poco adelanto, pero ahora se habla de un 65 por ciento de avance de obra. Esto es confirmado por Marco Redrovan, el ingeniero encargado de los trabajos emprendidos por la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador.


Los niños cambian las direcciones de las rieles del tren y la vuelven a colocarlas en su lugar. Todos coinciden en la esperanza, de que este proyecto de un millón 500 mil dólares, mejorará el turismo en la zona y podrá en funcionamiento negocios como cafeterías. Pero aún todo está en ideas.